¡Bonjour, París!

Crees conocerla a través de las películas, los libros de Sartre o Cortázar, las pinturas de Monet, y los interminables carteles turísticos y publicitarios en los aeropuertos. Aún así, la curiosidad te gana. Recorrer París en un solo día suena a locura, pero es una pequeña aventura europea que vale la pena intentar.

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Vista de la Basílica Sacré-Cœur en la colina Montmartre.
© 2019 Helen Bohórquez 

Escribir sobre París es todo un ejercicio. Para describirla, es importante tratar de no caer en los estereotipos que se le ha dado, esos de ciudad romántica, sofisticada, e intelectual. Porque al final, Paris, como todo destino, es lo que uno quiere que sea.

Si quieres romance, lo encuentras bajo el manto hipnótico del atardecer en el Puente de las Artes. Si quieres sofisticación, sumérge tus sentidos en los platos experimentales de los mejores restaurantes de la ciudad. Si el arte y la crítica son lo que te mueve, píerdete en los pasillos del Museo del Louvre. Y si por último, solo quieres ser un turista fugaz, absorbe la cotidianidad de la vida parisina entre locales y viajeros caminando por los lugares más reconocidos de la ciudad.

Ranking de calidad

Opciones de transporte

Seguridad

Entretenimiento

Opciones de hospedaje

Variedad gastronómica

Pago y cambio de moneda

Wifi e infraestructura móvil

DATOS PARA EL VIAJERO

Transporte: A París se puede llegar en el tren EuroStar. La estación más transitada es Gare Du Nord. De ahí conectar al metro es fácil, pero saber hacia donde dirigirse puede llegar a ser confuso ya que muchas estaciones son verdaderamente gigantes.

Caminar: A pesar de las distancias, París es una ciudad ideal para caminar. Guíarse por la costa del rio Sena es la mejor opción.

Entradas: La mayoría de los puntos turísticos en esta guía se pueden visitar sin costo. La única gran excepción son el Louvre y la subida a la torre Eiffel si es algo que se quiere hacer.

El Louvre: Las líneas para comprar boletos y entrar al museo son infernarles. Yo no lo hice, así que recomiendo comprarlas con anticipación en el sitio oficial del museo.

De lo poco que pude comer ese día, recomiendo:

Meunière o lenguado a la meunière: Pescado harinado y frito, acompañado de una salsa suave. Simple y rico.

Pain au Chocolat: Hecho de la misma masa del croissant y relleno de chocolate. Perfección pura.

Crepes: La invasión global de crepes es real, pero no podía irme de París sin comerme uno.

UN MUY CORTO DÍA

11:45 AM

LA TORRE EIFFEL Y CAMPO DE MARTE

Torre Eiffel, París, Francia
Vista de la Torre Eiffel desde el Campo de Marte.

Mi escapada a París se dió entre a un viaje que hice a Londres y a Ámsterdam. Tras perderme en el metro, pedir ayuda, y toparme con un grupo de viejitos tocando rock francés, logré llegar a la estación de Champ de Mars / Tour Eiffel, mi primera parada del día.

Allí está el monumento más visitado del mundo, con más de 7 millones de turistas cada año. Yo era una más. El encanto de este “monstruo de hierro” (como lo llamaban los artistas que se oponían a su construcción) se puede cuestionar si no se le conoce. Más allá de su magnitud y arquitectura, la Torre Eiffel es un poderoso símbolo de patriotismo, independencia y resistencia política y social, ya que se creó para conmemorar el centenario de la Revolución Francesa.

Sirviendo en la actualidad como símbolo turístico, no se puede negar que es un lugar súper fotogénico y hasta embrujador, ya que uno puede quedarse viéndolo por horas sentado en el pasto del Campo de Marte. (Por cierto, aquí puedes comprar entradas a la torre Eiffel)

1:00 PM

CATEDRAL DE NOTRE DAME

Catedral de Notre Dame, París, Francia
Una foto que no le hace honor a la Catedral de Notre Dame.

Después del selfie obligatorio en la Torre Eiffel, se puede tomar el metro a la estación St-Michel Notre Dame, donde se puede conocer la Catedral de Notre Dame, una de las catedrales más representativas del arquitectura gótica del mundo.

Es imponente y algo terrorífica – justo como me la imaginaba tras haber visto el Jorobado de Notre Dame cuando era niña. En su interior se puede apreciar vidriales y grabados que dejan anonadados a cualquier artista.

Para aquellos con tiempo, la catedral se puede conocer de arriba a abajo. Tours para subir a sus torres o para descender a la cripta subterránea son opciones turísticas que se pueden tomar a un costo adicional.

Fachada del Museo del Louvre, Paris, Francia
Omitiendo la icónica piramide de vidrio, una vista del Museo del Louvre.
© 2019 Helen Bohórquez
2:00 PM

PONT DE ARTS Y MUSEO DEL LOUVRE

Interior del Museo del Louvre, Paris, Francia
Interior del Museo del Louvre.

Después de almorzar cerca a la catedral, se puede hacer una apacible caminata por los bancos del río Sena hasta llegar a Pont de Arts, o Puente de las Artes. Famoso por sus candados de amor, este puente peatonal te conecta al Museo del Louvre. 

El museo más grande del mundo merece como mínimo medio día para recorrerse, y tal vez esta es la única razón por la que aconsejaría no incluirlo en un itinerario de un día.

Caótico gracias a la marea de gente tratando de encontrar la sala donde se encuentra la Mona Lisa de Leonardo Da Vinci, el museo alberga miles de obras y esculturas incluyendo icónos como la Venus de Milo, la Gran Esfinge de Tanis, y pinturas de Rembrandt, Goya, Botticelli y Delacroix y otros.

4:30 PM

JARDIN DE TUILERIES

Jardin de Tuileries, París, Francia
Una familia caminando por el Jardin de Tuileries.

Una forma de escapar las multitudes fuera del Museo del Louvre, es dirigiéndose a Jardin des Tuileries, considerado el primer parque público de París.

Aquí, locales y turistas se reúnen para caminar, descansar, disfrutar del buen clima, o tomar alguna bebida en los bares y cafés aledaños.

Uno de sus mayores atractivos son el Arco de triunfo del Carrusel (no confundirse con el Arco del Triunfo), y su cercanía a los museos de Orsay, y de la Orangerie, ambos reconocidos por sus grandes colecciones de artistas impresionistas como Monet, Renoir y Cézanne.

Catedral de Sacré-Cœur, París, Francia
Catedral de Sacré-Cœur.
© 2019 Helen Bohórquez
5:45:PM

ATARDECER EN SACRÉ-CŒUR

Vista de París desde Montmartre
Vista de París desde Montmartre

Sin duda, mi lugar favorito del recorrido por París fue Sacré-Cœur, o la Basílica del Sagrado Corazón. Localizada en la colina de Montmartre, es el punto más alto de París, y desde allí se puede apreciar la personalidad de la ciudad – sus tonos, techos, colores, e históricos edificios. Para ser ciudad, es sin duda, una las más bonitas que he conocido.

Nóstalgica al saber que allí terminaría mi aventura parisina, celebré sola tomando una cerveza fría y escuchando a alguien tocar guitarra para la multitud sentada en las escaleras.

Después, descendí de la colina en funicular, donde tras intercambiar miradas con una señora cuyo perro se acercó a jugar conmigo, tuve el coraje de despedirme dicíendole mi segunda palabra en francés del día: Au Revoir! 

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1 Comentario ¡Bonjour, París!

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