¡De Boyacá, Sumercé!

Encrustada en la cordillera oriental de los Andes, Boyacá es tierra bonita. Recorre sus paisajes en todas sus verdes tonalidades, degusta amasijos locales con un buen café, y descubre la gran relevancia de su historia en la de Colombia, caminando por sus pueblos, calles e iglesias.

Basílica de Nuestra Señora del Rosario. Centro de peregrinaje y turismo en el municipio de Chiquinquirá, Boyacá.
© 2018 Helen Bohórquez

A Boyacá se le dedica una estrofa entera en el himno nacional de Colombia. Fué en sus campos donde se libraron importantes batallas por la independencia del país, pues estas fértiles tierras fueron centro vital de la colonización española.

Aquí vivió el pueblo muisca, sembrando papa, maíz y quinua; pasaron los europeos trayendo arquitectura, pólvora y catolicismo, y al final del siglo XIX, los criollos habitantes vociferaron justicia, libertad, e independencia.

Esta mezcla cultural e histórica, combinada con un impresionante paisajismo y una rica gastronomía, hace de Boyacá uno de los destinos más lindos de Colombia.

Junto a mis amigos de Muru Pacha, redescubrimos la importancia del catolicismo en Chiquinquirá y Tunja, observamos el colorido trabajo artesanal en Ráquira, caminamos por la tranquila y colonial Villa de Leyva, nos relajamos en aguas termales de Paipa, y observamos el majestual azul del Lago de Tota, el más grande de Colombia, y el segundo lago navegable a mayor altitud de Sudamérica.

Ranking de calidad

Opciones de transporte

Seguridad

Entretenimiento

Opciones de hospedaje

Variedad gastronómica

Pago y cambio de moneda

Wifi e infraestructura móvil

DATOS PARA EL VIAJERO

Boyacá es un destino que se presta para todos los presupuestos.

Un guía privado no es necesario, pero es recomendado debido a la distancia entre pueblos. Recomendamos Paipa Tours. Pregunten por don Marco Fidel.

Dependiendo de la altitud, la temperatura puede variar; pero la regla de oro es: cálida durante el día, un poco fría en la noche.

Aunque los museos, iglesias, y monumentos son puntos turísticos atractivos, creo que lo mejor de Boyacá es su naturaleza y paisajes. Conocer los páramos, nevados, el Parque nacional Iguaque y volver a la Laguna de Tota están en mi lista de regreso.

Almojabanas: Pan hecho de harina de maíz y queso campesino.

Picada boyacense: Plato para compartir entre carnívoros: carne, chorizo, morcilla, longaniza, platano, arepa, yuca, y papa. Acompañar con aguacates locales es obligatorio.

Cuchuco de cebada perlada:  Sopa espesa hecha a base de cebada, costilla de cerdo, papa, habas, alverjas, zanahoria y repollo. ¡Mi favorita de este viaje!

Canelazo: Bebida alcohólica caliente a base de aguardiente, azúcar o panela, y agua de canela.

Queso Paipa: Queso maduro famoso por ser el primero de denominación de origen colombiano.

DIA 1

2:00 PM

ARQUITECTURA Y RELIGIÓN EN CHIQUINQUIRÁ

Interior de las Basílica de Chiquinquira en Boyacá, Colombia

Nuestro viaje por Boyacá empezó desde Bogotá, via Zipaquirá. Debido al poco tiempo y los muchos kilómetros, contratamos un tour privado a través de Paipa Tours para todo el recorrido. Nuestro conductor, don Marco Fidel, boyacense de nacimiento, nos enseño más de lo que jamás hubieramos aprendido por nuestra cuenta. Y confirmó mi aferración por hacer turismo con gente local.

Si haces parada en Chiquinquirá, debes conocer la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, importante centro de peregrinación para los católicos. Aquí se encuentra una pintura en lienzo de algodón de 422 años de la virgen patrona de Colombia, venerada también en partes de Venezuela y el Perú.

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4:30 PM

LAS MEJORES ARTESANIAS DE COLOMBIA ESTÁN EN RÁQUIRA

Plaza Mayor de Ráquira, Boyacá, Colombia.JPG

Sentir como se detiene el tiempo en uno de los pueblos más lindos de Boyacá es un placer que deben darse.

Navegar en los detalles de las coloridas fachadas de las casas, perderse en pasillos llenos de auténticas artesanías locales, presenciar el impresionante trabajo del barro, herencia alfarera de los indígenas, y tomarse un tinto o una avena fría en la plaza Mayor es una breve, pero inolvidable experiencia para el visitante.

7:00 PM

PAZ Y ENCANTO COLONIAL EN VILLA DE LEYVA

Rebozando de una tranquilidad envidiable, Villa de Leyva sirvió como punto de retiro para soldados españoles después de la conquista. De allí proviene esa preservada influencia colonial, evidente en su Plaza Mayor, una de las plazas empedradas más grandes de Sudamérica, y que fuése mercado y despensa principal de la región.

Se debe pasar la noche en Villa de Leyva. Caminar por sus calles de clima tibio, respirar aire puro y cenar con familia o amigos es un placer absoluto. Tomárse una sopa criolla, sea un ajiaco, un cuchuco de cebada o una mazamorra, es objetivo gastronómico obligatorio en cualquier rincón de Boyacá; pero en Villa de Leyva, quedamos encantados con la propuesta culinaria ‘piense global, coma local’ del restaurante Mercado Municipal.

Vista de la Plaza Mayor y la Iglesia Parroquial de Villa de Leyva. La villa fue declarada como monumento nacional de Colombia en 1954.
© 2018 Helen Bohórquez

DIA 2

8:00 AM

ACTIVIDADES EN VILLA DE LEYVA

En el día, el pueblo toma vida. La gente sale a hacer mercado, a trabajar, a hacer sus diligencias. Nosotros, viajeros enamorados de todo a nuestro alrededor, no hacemos más que capturar digitalmente lo que se pueda, levitando de un lado para el otro, y refrescando el alma con una cerveza o un jugo de maracuyá en alguna esquina.

Debido a su geografía y buen clima, Villa de Leyva ofrece muchas actividades más allá de solo conocer el pueblo. Para aquellos con tiempo, aquí se puede acampar, hacer observación astronómica, visitar lagos y parques naturales, explorar importantes museos de arqueología y palentología, y conocer la industria del vino y de las aceitunas, ya que aquí cerca se encuentra el cultivo de olivos más cercano al Ecuador y a mayor altitud en el mundo.

4:00 PM

HISTORIA Y CATOLICISMO EN TUNJA

Con el poco tiempo que teníamos dispuesto, logramos hacer una rápida parada en Tunja, capital del departamento de Boyacá. Conocida por ser una de las ciudades de mayor inmigración española durante la conquista, Tunja se destaca en la actualidad por su gran cultura educativa y deportiva, así como por su riqueza histórica, religiosa y arquitectónica.

Estas últimas razones nos llevaron a visitar la Catedral Basílica Metropolitana Santiago de Tunja, ubicada en la Plaza de Bolívar, en el corazón del centro histórico de la ciudad. Es una de las catedrales católicas más antiguas del país, y a pesar de varios procesos de remodelación, aún se pueden apreciar pinturas en sus paredes que datan del siglo XVI.

5:30 PM

TERMALES NATURALES EN PAIPA

Nuestro último destino del día fue el turístico pero tal vez el más apropiado centro de descanso y relajación de Boyacá: Paipa. El ambiente pacífico de sus valles y su clima agradable son excusa ideal para vacacionar y recluirse del ruido citadino. Además, disfrutar de una sesión de spa en sus termales naturales es una experiencia obligatoria, incluso para los que somos poco vanidosos.

En Paipa nos dimos el pequeño lujo de hospedarnos en el Hotel Hacienda El Salitre, una hermosa casona histórica que data del año 1736, y lugar de hospedaje de Simón Bolívar días antes de la Batalla de Boyacá. Este evento cementó el éxito de la campaña libertadora de la Nueva Granada (Colombia, Venezuela, Panamá, y Ecuador) de 1819. Por su conservación, excelente servicio y buena cocina, el hotel fue uno de los lugares más destacados de nuestro viaje.

A 3.015 metros sobre el nivel del mar, el Lago de Tota es el segundo lago navegable a mayor altitud del Sudamérica, y el más grande de Colombia.
© 2018 Helen Bohórquez

DIA 3

2:00 PM

LAGO DE TOTA, EL MÁS GRANDE DE COLOMBIA

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Un buen guía te aconseja que lugares no debes perderte, así no sean parte del itinerario. Según nuestro guía, Don Marco, visitar Boyacá y no conocer el Lago de Tota es como no haber ido. Así que nos desviamos de conocer monumentos nacionales como el Puente de Boyacá, o el Monumento a los Lanceros en el Pantano de Vargas, para subir 3.015 metros y quedarnos sin aire –no por la altura, sino al presenciar la belleza natural del lago. Es una experiencia involvidable.

Para llegar al lago, se conduce por hermosos parajes montañescos, y se presencia docenas de pastisales dedicados a la microindustria ganadera y láctea, así como al cultivo de productos como la cebolla, papa, cebada, tomate, y un sin fin más. Estos campos, definidos por la agricultura local, marcan el camino hasta llegar de golpe al lago, que enmarcado con sus nubes, sus montañas, y su Playa Blanca, es una linda postal natural de Boyacá.

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